el proyecto

Picaderø es un ritual. Celebra y explora los orígenes individuales y comunes de los intérpretes y sus disciplinas. Picaderø refleja la dolorosa aceptación de los límites y los momentos de fugaz libertad dentro de ellos.

El ritual se comparte con el público en forma de concierto transdisciplinar e incluye varios tipos de ejecución. El cuerpo, el sonido y los objetos se conectan a través de la performance, la instalación sonora y la manipulación mutua. El colectivo explora la conexión entre el circo contemporáneo, la nueva música experimental y el diseño sonoro interactivo y crea constantemente nuevas similitudes y contrastes.

El objeto de instalación central de Picaderø es un escenario móvil que puede derivarse de la forma y el movimiento de una peonza que está en constante transformación y (de) construcción.

Los artistas del sonido y los intérpretes pueden influir en esta base, interactuar y comunicarse a través de ella. Puede funcionar como artefacto lúdico o actuar como metáfora de contextos emocionales. 

Desde el principio se apostó por una comunicación intensa y absoluta, abierta y arriesgada, entre las distintas disciplinas implicadas. La escenografía debía representar un componente tan activo como el movimiento y el sonido (y eventualmente la luz). Esta decisión se basó mucho más en la profunda amistad y la estrecha conexión de los miembros del equipo que en un entendimiento analítico básico. Desde entonces, esta intuición básica ha constituido el núcleo emocional del trabajo del colectivo. Esto debe destacarse como una fuerza decisiva y no debe interpretarse como una debilidad sentimental. El colectivo se remonta a una teoría familiar y crea así un terreno fértil que sólo está reservado a unas pocas entidades creativas, independientemente del ámbito del Arte.

La idea de una comunicación interactiva-transdiciplinaria condujo rápidamente a la idea de realizar una instalación sonora que pudiera utilizarse a la vez, como instrumento modulable y como objeto manipulable. Así, se crearía un instrumento que pudiera ser tocado con diferentes "manos" al mismo tiempo y que pudieran complementarse e intercambiarse sin obstaculizar el libre desarrollo dentro del propio momento y el respectivo estilo de tocar, sin estorbar, sino para complementar, inspeccionar y complementarse.

Menos de medio año después, a los elementos ya conectados de forma interactiva debía añadirse la instalación de luz y alumbrado, que acabó representando el último elemento adicional: Una estructura holística abierta que debía contener las opciones de complementación y construcción y que no debía estar terminada sino que permanecería abierta a las innovaciones y al desarrollo. 

Un círculo.

Una plataforma. 

Una posibilidad de apoyar el nivel de altura y el movimiento.

Una herramienta para mostrar y apoyar la velocidad. 

Un juguete. 

Una peonza.